10 Signos que ayudan a reconocer las relaciones tóxicas desde el principio


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Si te enamoras instantáneamente, sin conocer realmente a la persona, si te persiguen pensamientos constantes sobre él o ella, si tu estado de ánimo depende por completo de si la persona que amas te ha llamado hoy, entonces eres propenso a una dependencia emocional poco sana. En esa dependencia caen las personas que no tienen suficiente amor por sí mismas y lo buscan afuera. De eso surge un círculo vicioso de relaciones tóxicas de las que, afortunadamente, hay una salida.

Las personas emocionalmente dependientes convierten a su compañero en su “deidad”; toda su vida gira alrededor de él o ella y de él o ella depende su felicidad o infelicidad. O bien buscan absorber por completo a la pareja, controlando cada uno de sus pasos, o bien jugar en la relación el papel de la víctima, en el fondo del corazón deleitándose con su sufrimiento. La psicoterapeuta familiar Darlene Lancer escribe que el amor verdadero y la dependencia emocional son cosas diferentes y que hay que aprender a diferenciarlos.

Recolectamos signos alarmantes que indican el comienzo de una dependencia no saludable. No te dejes caer en la trampa de una relación tóxica.

Inmediatamente piensas que has encontrado el amor de tu vida

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Hay personas que son muy enamoradizas, y después de la primera cita flotan a su casa con el pensamiento feliz: “¡Este es él, el que yo buscaba!” (o ella). Desafortunadamente, la mayoría de las veces resulta que no es así. Trata de calmarte después de ver a la persona que te ha vuelto loco.

Tómate un descanso de un par de días entre cita y cita, trata de estar solo cada tanto, dedícate a hacer algo que te distraiga por completo de pensar en esa persona.

Idealizas demasiado a tu compañero

Durante las primeras citas, escucha más de lo que hables, y escucha con atención. Si una persona tira la frase “No la tendrás fácil conmigo”, probablemente sea verdad. Si menciona, aunque sea casualmente o en forma de broma, que le gusta beber o tiene otros malos hábitos y problemas, no creas que solo es una forma de decir.

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No es necesario asegurarle a la persona que “todo estará bien, lo superaremos”. No te lo advierte para que seas fuerte y estés listo. Estas palabras significan “No me gustas, aléjate” o “Acepto, pero solo en estos términos”. ¿Te hace falta una relación así? Esto no es en absoluto lo que se le dice a una persona que realmente le gusta a alguien. Así que modera tu emoción y piensa si realmente vale la pena volver a encontrarse.

No puedes decir “no”

Verifica tu capacidad de decirle no a tu compañero. No dudes en rechazar invitaciones a eventos que no te resultan interesantes, de reunirte en momentos del día que sean incómodos para ti, de solicitudes inapropiadas, de caricias prematuras e invitaciones a iniciar una relación íntima para la que aún no estás preparada. La postura “Es mejor mostrarse de acuerdo que andar dando largas explicaciones de por qué no quiero, y él/ ella encima se sentirá ofendido” no es ganadora. No te pierdas a ti mismo para complacer a otro, nadie lo apreciará.

Descuidas a los amigos para complacer a tu compañero

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Mantén la relación con las personas que son tus amigos desde antes y serán tus amigos después, independientemente de la presencia o la ausencia de una pareja. Cuando estamos muy enamorados no queremos pensar en nadie excepto en el dueño de nuestro corazón, y cuando nos reunimos con nuestros amigos, solo hablamos de él /ella.

No olvides que tus amigos también tienen sentimientos. Y su mente no está tan nublada como lo está la tuya en este momento. Por eso, lo mejor sería que les presentaras a tu alma gemela cuanto antes. Tal vez ellos vean algo que tú no notas y te impidan sumergirte en una relación tóxica. Y si tu pareja no quiere conocer a tus amigos y familiares, es otra razón para pensar si realmente te quiere.

Has abandonado tus pasatiempos

No abandones tus actividades favoritas. Con la llegada de una persona nueva, tu vida debería enriquecerse, y no empobrecerse. Las herramientas útiles y los equipos deportivos no deben empolvarse en un rincón, y las fotos de tu pareja no deben reemplazar los diplomas y las medallas de la pared.

Una persona entusiasta con muchos intereses es muy atractiva como pareja. No hagas de tu ser querido el centro de tu universo, no pongas tu felicidad, tu bienestar y tu estado de ánimo en dependencia de él/ ella. Nadie puede soportar una carga tan pesada.

Pasas por alto las señales de alarma

Escucha tus sentimientos, dudas y sospechas. Si algo en el comportamiento de tu pareja te perturba, no dudes en decirlo de inmediato y hablar sobre el tema. No esperes que él o ella cambie por sí solo algún día. Es suficiente con decir una sola vez lo que no te gusta para que una persona que realmente te valora haga un esfuerzo para cambiar la situación.

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No justifiques sus acciones en tu contra con traumas infantiles, falta de tiempo por el trabajo o problemas con su madre, ni adoptes la postura de un rescatador. Si él sigue actuando de la misma manera, y tú constantemente terminas en el papel de una víctima, no hay que cerrar los ojos, algo evidentemente anda mal.

Confías sin reservas en la opinión de tu pareja

Si de repente te das cuenta de que estás haciendo algo que nunca hubieras hecho antes solo porque eso le gusta a tu pareja, es un motivo para ponerse a pensar. Reemplazar tus creencias por las de tu pareja significa que ya has perdido una parte importante de ti mismo y que pronto no quedará nada de ti.

Te arriesgas a ser solo una sombra de tu novio o novia. Esto puede ser una causa de graves problemas, incluidos los de la salud, sin mencionar que no le importarás nada a tu pareja.

Te pones muy celoso por cada pequeñez

El miedo a la soledad o una traición pasada no debe envenenar la relación en el presente. ¿Las razones para estar celoso son reales o solo están en tu imaginación? Te arriesgas a perder a tu pareja, pero no por otra persona, sino por tu propia culpa: nadie puede aguantar la desconfianza constante, la necesidad de tranquilizarte constantemente y demostrarte amor. También ocurre al revés: las razones para estar celoso son de lo más reales, pero en lugar de escuchar “Lo siento, no sabía que eso te resultaba doloroso, ya no lo haré más” vuelves a escuchar una y otra vez “Solo son tonterías”. Intentas cerrar los ojos y convencer a todos (especialmente a ti mismo) de que tienes una pareja hermosa y fuerte, pero los temores y las dudas literalmente te devoran desde adentro. Una relación así no puede llamarse feliz.

Te sientes horrible cuando tu pareja no está cerca

Cuando estamos enamorados, queremos estar cerca del objeto de nuestra adoración a cada minuto. Pero no debes sofocar a tu pareja con una atención desmedida. No vivas flotando en el amor, recuerda los quehaceres diarios y las responsabilidades que has descuidado. Deja espacio para tu pareja, no intentes averiguar absolutamente todo sobre ella.

Trata de no concentrarte en malos pensamientos como “¿Y si ahora está con otro?”. Porque realmente puede estar con otro. Pero no cambiarás nada con tu ansiedad, mejor presta atención a su comportamiento en general. No llenes todo tu tiempo y toda tu mente con tu pareja. Entonces serás más interesante a sus ojos.

Justificas el mal comportamiento de tu pareja

En un estado de enamoramiento, tendemos a ver a nuestra pareja a través de lentes de color rosa. Hay que prestar atención no solo a cómo él o ella se comporta contigo (todos tratamos de mostrar nuestro mejor lado ante una potencial pareja), sino también cómo trata a los demás.

Si en la primera cita el hombre es galante y sonriente contigo, pero de repente comienza a gritarle a la camarera porque confundió los platos, es una mala señal. Después de un tiempo, cuando la pasión inicial disminuya, quien terminará en el lugar de esa camarera puedes llegar a ser tú, si tardas 20 minutos en lugar de 10 en arreglarte para ir al cine.

Bono: ¿qué hacer en momentos de emociones particularmente agudas?

La psicóloga Olga Chizh da consejos simples sobre cómo ayudarse a sí mismo, cuando nos abruman las emociones y los sentimientos.

  1. Quita la responsabilidad de tu estado emocional de tu pareja. Tú y solo tú eres responsable de él.
  2. No pienses constantemente sobre lo que tu compañero está haciendo ahora, lo que significaron sus palabras, cómo entender sus acciones, etc. No permitas que la imaginación y las conjeturas negativas te atormenten. Vuelve seguido al “aquí y ahora”. Para lograrlo, te puede ayudar concentrarte en la respiración.
  3. Encuentra en tu cuerpo un lugar cómodo y coloca allí mentalmente “un observador interno”, una parte de ti que conserve la objetividad en cualquier situación, sin sucumbir a las emociones. Mira a tu alrededor a través de los ojos de tu “observador interno”. Estás abrumada por los sentimientos hacia tu amado, pero esa no eres toda tú.
  4. Busca recursos útiles: ¿qué puede animarte y distraerte de pensamientos obsesivos sobre tu pareja? ¿Una taza de café, una buena película o un libro, alguna actividad física, un baño fragante, una conversación con un amigo? Todos los medios son buenos.

Si nada ayuda y sientes que no puedes salir de una relación complicada y dolorosa, no dudes en ponerse en contacto con un psicoterapeuta.

¿Has tenido una experiencia de dependencia emocional enfermiza en tu vida? ¿Cómo hiciste para superarla?


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