Estas 18 historias demuestran lo mejor de las r3l4c1on3s entre un hombre y una mujer


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“En la prosperidad y en la adversidad, en la riqueza y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad”, una oda presente en las r3l4c1on3s casi desde el principio de los tiempos. Tenemos que admitir que el amor entre un hombre y una mujer es algo especial, de lo que se puede hablar mucho y, claro está, conteniendo la respiración.

Por eso, hemos decidido preparar para ti una selección de historias sobre el sentimiento más maravilloso que habita en la Tierra. ¡Amor, amor y viceversa!

Ella me propuso matrimonio de una manera muy interesante. Trajo a mi piso… ¡un árbol joven! Y me dijo: “Bueno, ya tienes una casa, aquí está tu árbol futuro. Si quieres criar a un hijo, llámame”. Nada que objetar, estábamos de acuerdo.


Hace poco, estábamos desayunando en familia. Los cereales estaban deliciosos, pero yo ya no podía más con ellos. Literalmente, me quedaban algunas cucharadas que mudé al plato de mi esposo. Mi hija, con los ojos redondos: “¿Eso se puede hacer?“ Todos reímos. Y mi esposo respondió: ”¡Solo mamá!”

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Me dan mucho miedo las arañas, hasta tiemblo al verlas. Mi marido lo sabe bien, pero no pierde la oportunidad de recordármelo. La última vez fue cuando me regaló una caja con una sorpresa. Con mucho interés, la abro, ¡y se me caen encima un montón de pequeñas arañas! Discutí mucho tiempo con él. Y, por cierto, obtuve mi venganza: ahora él no tiene cejas ni tampoco sus queridos bigotes. ¡La guerra es la guerra!

Vivíamos con bastantes dificultades económicas. Mi papá nunca le regalaba flores a mi mamá, nunca estaban juntos en una cafetería ni hacían viajes al extranjero. Si se viajaba, era para ganar dinero. Pero cada noche, mi papá, antes de tumbarse en su lado de la cama, se ponía en el de mi mamá para luego dejarle cálido su espacio. ¡Porque el amor habita en las cosas pequeñas!


Un día, mi marido me pregunta: “Dime, ¿te opondrías si fuera a trabajar a otra ciudad, pero ganando el triple?“ Yo respondí sin vacilar: ”¿Cuándo te vas?” No entiendo aún por qué se sintió ofendido.

Mi esposo y yo trabajamos juntos en la misma empresa. Él es el director y mi jefe inmediato. Esto tiene sus ventajas: puedes acostarte con tu jefe y no pasa nada. Pero también tiene sus desventajas: puedes acostarte con tu jefe y no pasa nada.

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Mi esposo fue a una fiesta de la empresa, una larga velada que duró toda la noche. Durmió allí. Los empleados son jóvenes y divertidos y las mujeres, atractivas. Él regresó con resaca. Confío en él, pero me sentía un poco celosa. Fuimos a la cama y él se durmió primero. Y yo, después de un tiempo, no me pude aguantar y quise besarlo. Él me golpeó en la nariz. Durmiendo, todavía pensaba que seguía en la fiesta. No me pondré celosa nunca más.

¿Qué significa vivir con un esposo cuya profesión es la de cirujano dental? Lo que sucede es que cuando acudes a su consulta para que te extraiga una muela, él se frota alegremente las manos. Y luego lleva tu diente en un hilo como si fuera un colgante.


Mi esposo apunta algunas de mis frases en un cuaderno especial y me obliga a firmarlas, para que luego no grite por no haber dicho eso. ¡Es muy lindo!


Mi marido, al verme en un paso de peatones, decidió hacerme una broma. Apretó el acelerador y dirigió el auto directamente hacia mí. ¡Me asusté y me caí! Saltó del auto pálido, con un susto tremendo. Comenzó a agitarme, pedía a gritos una ambulancia. Bueno, simplemente seguí su juego. Se ha acabado este tipo de bromas.

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Mi esposa me dijo que iba a luchar contra mi adicción al tabaco. Me advirtió que por cada cigarrillo que yo fumase, ella se comería un shawarma. Me dijo: “¿Verdad que quieres que siga siendo delgada? ¡Este es tu incentivo!” No fumé durante casi una semana, me tomé en serio su amenaza. Pero ayer no pude más y encendí un cigarrillo en el trabajo. Minutos más tarde, me llega un mensaje con una foto de mi esposa comiendo un shawarma. ¿Cómo se enteró? ¿Tengo un topo en la oficina? ¿Cómo estas mujeres consiguen saberlo todo?

Quería volver a casa para cambiarme de ropa cuando observé un agujero en mi camiseta. Pero, de repente, ella buscó en su bolso y con una tirita tapó el agujero por el lado interior. Pintó las partes visibles de la tirita con un rotulador negro. ¡Pudo con ello! Fue entonces cuando me di cuenta de que sería mi futura esposa.


Tengo vitiligo desde los 14 años. Al principio, solo tenía puntos pequeños, imperceptibles, pero después de dar a luz, las partes afectadas comenzaron a aumentar con velocidad. Así llegaron mis complejos. En verano siempre llevaba ropa de manga larga, ardiendo de calor. Un día, mi esposo se cansó de ver mi sufrimiento y me obligó a ponerme unos pantalones cortos y camiseta de tirantes. Ahora, cuando salimos juntos, mi amado siempre me toma de la mano. Paseamos él y yo junto a una enorme mancha roja y blanca. Pero no me importa ¡Soy feliz!


Iba en un autobús y fui testigo de una situación bastante conmovedora. En una de las paradas subió una pareja de ancianos. La mujer se sentó en el asiento vacío y el hombre se puso de pie a su lado. Me levanté para cederle mi lugar. Pero cuando sugerí que se sentara, él me sonrió lindamente y me dijo: “Gracias, hija, puedes seguir sentada. No me alejo demasiado de ella, no pienso perder de vista al amor de mi vida”. Y, sonriendo, acarició su cabello. ¡Se me saltaron las lágrimas!

Hace poco conocí a una chica. Le ofrecí venir de visita a mi casa. Como cualquier anfitrión hospitalario, le dije: “Siéntete como en casa“. Entonces, ella entró en el salón, se sentó en el sofá apoyando las piernas en la mesa central y dijo con una voz sólida: ”Aquí hay que volver a pintar las paredes”. Un mes más tarde lo hicimos juntos.

Me peleé con mi novio cuando él estaba en un viaje de negocios. Me escribía todo tipo de palabras desagradables. Entonces lo bloqueé en todas las redes sociales y programas de mensajes instantáneos. Pero la vida no me preparó para el hecho de que él me mandara transferencias de un céntavo a través de su banca en línea, comentando cada uno de sus pagos con frases del tipo “Te odio”.


Me sometí a inyecciones para aumentar mis labios. Mi esposo estaba en contra, advirtiéndome de que no me dejaría entrar en casa. Cumplió su palabra. Estoy sentada en el porche de nuestra casa con la cara hinchada. Mi marido me trajo un vaso de agua, asegurando que los sapos no pueden vivir sin ella. ¡Lo quiero!

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Realmente adoro las plantas en mi casa. Tengo muchas diferentes, incluso las traigo de “contrabando“ de diferentes países. Mi esposo siempre se ríe de cómo hablo con ellas, las abrazo y les mando besos por el aire. Una vez me fui de viaje de negocios por unas 2 semanas. Cuando volví, fui a la ducha y al salir vi a mi marido con un pulverizador de agua sobre uno de mis arbustos, hablando con cariño: ”Vamos, hijo mío, aguanta tus hojas, si no mamá dirá que no te he cuidado bien y me cortará la cabeza”.

¿Conoces más historias inusuales de la vida en pareja? ¿Te ha venido alguna ahora mismo a la mente? ¡Compártelas en los comentarios!


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